jueves, 7 de mayo de 2009

Carta a tí, ya que te sientes identificado...


Queridas malas personas:

Ha sido maravilloso descubriros, la compensación nunca tardía al desengaño de averiguar la verdadera identidad de los Reyes Magos o que las inyecciones, cuando niño, eran en realidad con aguja.

Pensaba que no eráis de verdad. Uno lleva toda la vida disculpando, tratando de no hacer ruido, de no jugar con ventaja, comprendiendo que dentro de ti, pequeño ser, habita un alma buena, acaso atormentada por la ignorancia, o el miedo que sólo la soberbia o la vanidad pueden enmascarar. Uno os quería en esencia.

Y una mierda. Las malas personas existís, ya lo sé; tan reales como San Agustín de Hipona o Copito de Nieve (RIP), tan puras y genuinas como la gripe y muchísimo más malas que Darth Vader, pero en plan “hola ¿qué hay?”.

Y lo bien que le viene a uno. La culpabilidad asociada al súbito deseo de propinar una patada en los cojones (los ovarios pillan más a trasmano) de repente se esfuma, dejando tras de sí un liberador impulso que no por contenerlo deja de aguardar su oportunidad. La bendita certeza de no estar perjudicando a un semejante, sino haciendo uso de tu capacidad natural para defenderte de aquellos a quienes estorbas en el menú de la vida -otra de ensaladilla si es tan amable-, sin haber cometido más delito que el de existir (con perdón) o haberte colado sin querer en la carta.

Con lo bonito que es estar en el sofá viendo una peli sin porculizar a nadie, o incordiando tan sólo al santo/a que un día os comprasteis y que por alguna extraña razón aún sigue a vuestro lado. ¿Tanto os mola jugar al parchís con los demás? Veréis: es que yo no soy plano, ni redondo ni de colorines, qué le vamos a hacer. A mí en realidad lo que me gusta es que os estéis tranquilitos, sólo que ahora que os he conocido, casi me gusta más que os pongáis un poquito a tiro, por aquello de ir recuperando el training, que son 22 años sin mojaros la oreja y uno se harta. Pero de buen rollo ¿eh?.

Definitivamente, gracias por existir, tantos principios concentrados y envasados al vacío -no fuese a ser que me montarais una escenita- acaban por producirte acné, y no quiero ser el más feo del baile. Seguro que os hacéis cargo ¿verdad?

Un beso fuerte en los cuernos. Vuestro amigo, que lo es:

Juanma

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